Palabras del autor

 

Tenía diez u once años cuando, para superar el drama existencial que significaba para mí la visita al dentista del Hospital Italiano de Bahía Blanca, retiré de la biblioteca de la Escuela primaria Nº3 a la que  asistía, un pequeño librito que se llamaba “La Legión Agrícola Militar” editado por la Junta de Descendientes. La historia me resultó impactante, los protagonistas eran italianos como mis Bisnonni Cesare e Rosa, y de alguna manera reflejaban factores comunes a los valores que ellos con infinita ternura se habían propuesto transmitirme: el amor por la añorada Italia, el compromiso con la patria adoptiva, el esfuerzo,… la pasión. La Legione Italiana también tenía otros condimentos que disparaban aún más mi imaginación infantil: los indios, el pozo, la caverna, los fantasmas. Creo que en esa visita empecé a escribir este libro.

 

La historiografía de la Legión se remonta a fines del siglo XIX, con las entrevistas testimoniales del periodista Antonio Lattanzio. Ya iniciado el 1900 se editó la obra rectora de Luis Caronti: “Legiones Italianas”. Más adelante, varios artículos en el diario La Nueva Provincia recogieron interesantes testimonios. Promediando ese siglo los trabajos de Domingo Pronsato y Antonio Crespi Valls fueron de singular importancia, no sólo para recopilar toda la información y testimonios de la Legión en el ámbito bahiense, sino para mantener vivo su recuerdo. Más cercanos en el tiempo, las investigaciones de Ana María Musicó, y, especialmente, el aporte del Licenciado José Frigerio con la documentación que dio luz a nuevos documentos sobre el asesinato de Olivieri, abrieron una línea de investigación revisionista y novedosa.


Mi investigación pretende encajar en ese revisionismo histórico y contribuir con una óptica más amplia que marca un paralelismo entre los acontecimientos que se sucedían en Italia y la Argentina, amparado en las evidencias inéditas que he hallado en el Archivo General de La Nación, como las listas de revistas que se presentan en los cuadros organizativos y otros documentos que testimonian el accionar  de la Legión en Bahía Blanca. Por otra parte conté con la colaboración de los Profesores Franco Bonini y Teresa Firmi de la Università degli Studi di Teramo, quienes me enviaron la poco difundida bibliografía italiana sobre el tema, que me permitió establecer y confirmar los profundos vínculos que los legionarios mantenían con los patriotas italianos materializados en la conformación del que he dado en llamar “el frente olvidado del risorgimento italiano”.


Una de mis inquietudes principales era la de hacer una historia viva de la Legión y no sólo como producto de las conclusiones de un gabinete; para ello, como publicitario e ilustrador especializado en temas militares, me propuse que el libro contara con numerosas láminas, mapas y croquis que lo hicieran más ilustrativo. Además como estoy persuadido que la historia debe ineludiblemente contar con un trabajo de campo que la acerque más a los hechos y protagonistas, aproveché en el análisis de las fuentes documentales, mi experiencia en campaña como Oficial de Reserva del Ejército y como deportista de aventura en actividades como  el Cruce de los Andes en mula en el 2000 y más recientemente en la marcha a caballo de Bahía Blanca a Nueva Roma junto a los amigos de la Agrupación el Chúcaro . En todas estas actividades pude comprobar usos y costumbres, tiempos de marchas y por qué no, sensaciones.


A propósito de ilustrar y dar color a la historia, conté desde el inicio del proyecto con el apoyo y la colaboración del reconocido historiador militar el profesor Julio Luqui Lagleyze, quien ha escrito sobre uno de los temas que más me apasionan, la uniformología, y del que  él es una de las autoridades más reconocidas en Iberoamérica. También he sido afortunado en disponer de la cooperación del capitán farmacéutico del Ejército Argentino Ricardo Matonti, que forma desinteresada me facilitó mucha de la información que disponía y me acompañó al AGN a catalogar y copiar documentos.


Como método me he impuesto respaldar cada una de mis afirmaciones, por ello el trabajo cuenta con más de 600 citas y notas de autor donde se puntualizan las fuentes consultadas y los más mínimos detalles. Explico también los criterios y documentos que utilicé para  reconstruir las ilustraciones con los uniformes de la Legión. Mucha de la nomenclatura está expresada en términos militares, así como las abreviaturas y símbolos en los croquis. He respetado muchos nombres en italiano, aunque en las listas y los propios documentos aparecen tanto en ese idioma como en español y aún con gruesas diferencias en la sintaxis. No he despreciado las llamadas expresiones en “cocoliche” por ser el producto lógico del intercambio cultural. Las citas en italiano las he traducido y en general se presentan como cita a pie de página  en su idioma original. Para ser coherente y científico en el método he contado con el fundamental apoyo de la profesora Celia Nancy Priegue, quien ha leído críticamente mi trabajo eximiéndome de los yerros propios de un principiante. 


Debo, en último y primer lugar, reconocer el extraordinario e incondicional apoyo del Cónsul General de Italia en Bahía Blanca, el Doctor Nicola Di Tullio, quién haciendo honor a su origen abruzzese y como genuino paisano de Olivieri, en muchos aspectos ha sido `la alma mater` de este libro que se viene a sumar a la extensa serie de actos que ha impulsado para recordar el sesquicentenario del arribo de la Legión a Bahía Blanca. También a la colectividad italiana de la región que ha reconocido y hecho propia la memoria de los legionarios que con sus aciertos y yerros han marcado el perfil de Bahía Blanca como el de la verdadera Capital de la italianidad en la Argentina.

 

 

César Puliafito
Bahía Blanca, Julio de 2007